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La microbiota y su restauración: beneficios clínicos de un probiótico multicepa

La microbiota y su restauración: beneficios clínicos de un probiótico multicepa

miércoles, 18 de febrero de 2026 12:06

La microbiota intestinal desempeña un papel central en la homeostasis del organismo, influyendo en funciones metabólicas, inmunológicas y neurológicas. Las alteraciones en su composición y diversidad —conocidas como disbiosis— se han asociado a múltiples patologías digestivas, entre ellas el síndrome de intestino irritable (SII), una de las más prevalentes en la práctica clínica.

En este contexto, la restauración del equilibrio microbiano mediante probióticos representa una estrategia terapéutica de creciente interés, especialmente a partir de la evidencia acumulada en favor de las formulaciones multicepa.

Microbiota, disbiosis y síndrome de intestino irritable

El SII se caracteriza por dolor abdominal recurrente y alteraciones del hábito intestinal, con una fisiopatología multifactorial en la que la disbiosis intestinal juega un papel relevante. Estudios recientes confirman que los pacientes con SII presentan cambios cuantitativos y cualitativos en la microbiota, con reducción de bacterias beneficiosas y aumento de microorganismos potencialmente proinflamatorios.

Las intervenciones dirigidas a modular la microbiota buscan no solo aliviar los síntomas, sino también actuar sobre mecanismos subyacentes como la permeabilidad intestinal, la inflamación de bajo grado y la hipersensibilidad visceral.

Probióticos multicepa: una aproximación sinérgica

A diferencia de los probióticos monocepa, las formulaciones multicepa combinan diferentes microorganismos con mecanismos de acción complementarios. La evidencia experimental y clínica sugiere que esta combinación puede generar efectos sinérgicos, potenciando los beneficios biológicos individuales.

Kwoji et al. (2021) describen cómo la interacción entre distintas cepas mejora actividades como la modulación inmunitaria, la inhibición de patógenos y la producción de metabolitos beneficiosos, apoyando el uso de probióticos multicepa en patologías complejas como el SII.

Evidencia clínica en síndrome de intestino irritable

La eficacia de los probióticos en el manejo del SII ha sido ampliamente evaluada en revisiones sistemáticas y metaanálisis. Ford et al. (2018) y Yang et al. (2024) coinciden en que los probióticos, en conjunto, muestran beneficios significativos frente a placebo en la mejoría global de los síntomas del SII, con un perfil de seguridad favorable.

Más recientemente, Ceccherini et al. (2022), mediante una revisión sistemática y un análisis multicriterio de ensayos clínicos, concluyen que los probióticos multicepa se sitúan entre las opciones con mejor balance entre eficacia y tolerabilidad, especialmente en subtipos como el SII con predominio de diarrea.

Estos hallazgos se ven respaldados por estudios clínicos controlados. En un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, Ishaque et al. (2018) demostraron que una formulación multicepa produjo una reducción significativa de los síntomas en pacientes con SII-D, incluyendo dolor abdominal y frecuencia de deposiciones, sin incremento de efectos adversos.

Seguridad y tolerabilidad: un aspecto clave

Además de la eficacia, la seguridad es un factor determinante en el uso de probióticos. Las revisiones más recientes destacan que los probióticos multicepa presentan un perfil de seguridad comparable al placebo, incluso en tratamientos de varias semanas, lo que los convierte en una opción adecuada para el manejo a medio y largo plazo del SII.

Implicaciones para la práctica clínica

La creciente evidencia científica respalda el papel de los probióticos multicepa como herramienta útil en la restauración de la microbiota intestinal. En pacientes con SII, su uso puede contribuir a una mejora sintomática global, actuando sobre distintos mecanismos fisiopatológicos de forma simultánea.

Desde una perspectiva clínica, la selección de probióticos con respaldo científico, formulaciones bien caracterizadas y estudios clínicos de calidad resulta esencial para optimizar los resultados terapéuticos.

La restauración de la microbiota no debe entenderse como una intervención aislada, sino como parte de un abordaje integral y personalizado del paciente con trastornos funcionales digestivos.

Referencias

  1. Ceccherini C, Daniotti S, Bearzi C, Re I. Evaluating the Efficacy of Probiotics in IBS Treatment Using a Systematic Review of Clinical Trials and Multi-Criteria Decision Analysis. Nutrients. 2022;14(13):2689.
  2. Kwoji ID, Aiyegoro OA, Okpeku M, Adeleke MA. Multi-Strain Probiotics: Synergy among Isolates Enhances Biological Activities. Biology (Basel). 2021;10(4):322.
  3. Ishaque SM, Khosruzzaman SM, Ahmed DS, Sah MP. A randomized placebo-controlled clinical trial of a multi-strain probiotic formulation in the management of diarrhea-predominant irritable bowel syndrome. BMC Gastroenterol. 2018;18(1):71.
  4. Yang R, Jiang J, Ouyang J, Zhao Y, Xi B. Efficacy and safety of probiotics in irritable bowel syndrome: A systematic review and meta-analysis. Clin Nutr ESPEN. 2024;60:362–372.
  5. Ford AC, Harris LA, Lacy BE, Quigley EMM, Moayyedi P. Systematic review with meta-analysis: the efficacy of prebiotics, probiotics, synbiotics and antibiotics in irritable bowel syndrome. Aliment Pharmacol Ther. 2018;48(10):1044–1060.




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