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El “peso” de la obesidad durante las infecciones

El “peso” de la obesidad durante las infecciones

El mundo está viviendo otra pandemia, que es la Obesidad. Aunque se han estudiado ya varios problemas metabólicos y cardiovasculares originados por la obesidad, se sabe menos sobre el impacto de ella sobre la respuesta inmune y enfermedades infecciosas. Los estudios realizados en humanos con obesidad y aquellos en modelos animales, han demostrado repetidamente una alteración en la respuesta inmune, incluyendo la disminución en la producción de citocinas, disminución en la respuesta antígeno-mitógeno, reducción en la función celular de macrófagos y células dendríticas y alteración en la capacidad de las células natural killer.

Estudios recientes han demostrado una respuesta inmune alterada en huéspedes con obesidad, que incrementa su susceptibilidad a infecciones como la tuberculosis, influenza, micobacterias, helycobacter pylori y encefalomielitis vírica. Aunque todavía no se define un mecanismo específico para esta disminución de la respuesta inmune a infecciones, hay varios cambios asociados a la obesidad que pueden explicarlos, como la inflamación excesiva, alteración en las señales de adipocinas, cambios metabólicos e incluso la regulación epigenética que puede afectar esta respuesta inmune.

Durante la pandemia de COVID-19, ha estado claro que hay algunos factores que impactan en la severidad de la infección, entre ellos la edad y la obesidad. Ambos parecen reducir la capacidad del cuerpo para “pelear” contra la infección, dejando a las personas en estos grupos más propensas a hospitalizaciones y muerte.

A medida que envejecemos, nuestro sistema inmune se debilita, dejándonos más susceptibles a infecciones. En esta pandemia ha resaltado el hecho de que la obesidad puede desencadenar cambios inmunológicos similares incluso en individuos más jóvenes.

A mayor sobrepeso, e tejido adiposo secreta hormonas y citocinas que promueven un estado proinflamatorio. Esta inflamación crónica aumenta el riesgo para diversas enfermedades, incluyendo las enfermedades autoinmunes, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y del sistema reproductivo. Es bien sabido que la dieta y algunos suplementos como los ácidos grasos Omega 3 pueden disminuir esta inflamación, sin embargo aún se requieren más estudios para determinar si los suplementos, fibra, prebióticos y probióticos efectivamente pueden reducir la inflamación y potenciar la respuesta inmune en el contexto de alguien con obesidad o diabetes.  

 

Fuente: doi: https://doi-org.pbidi.unam.mx:2443/10.1038/d42859-021-00051-w

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