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Astaxantina y enfermedades neurológicas 16/04/2024 | 51 vistas

En los últimos años la Astaxantina ha ganado interés como un posible agente farmacológico en varias enfermedades. Descubierto por primera vez en las langostas y empleado en acuacultura, es un carotenoide natural rojo-naranja y liposoluble. Dentro de sus propiedades destacan ser un fuerte antioxidante, antiinflamatorio, anti apoptótico e inmunomodulador. La enfermedad de Alzheimer es una de las enfermedades crónico-degenerativas más severas. En estudios realizados con ratas Wistar, el polvo de astaxantina ha mostrado un alivio significativo de las funciones cognitivas. La enfermedad de Parkinson, que es un padecimiento caracterizado por neuro inflamación y estrés oxidativo, se ha observado que la astaxantina podría prevenir la progresión. En un modelo animal realizado en ratones, la administración de astaxantina protegió a animales de mayor edad contra neurotoxicidad. También se ha observado una protección contra el daño neuronal causado por la proteína alfa sinucleína (SNCA), una de los mayores responsables del inicio de la enfermedad de Parkinson. Otros estudios se han enfocado en las lesiones neuronales por isquemia/reperfusión. Se ha investigado el efecto del tratamiento con astaxantina en la prevención de isquemia cerebral. En un modelo en ratones con alteración cognitiva por lesión vascular, la astaxantina mejoró el aprendizaje y déficit de memora después de la lesión cerebral, con una reducción visible del daño a nivel de las neuronas del hipocampo e inhibición de la apoptosis neuronal. Finalmente, el dolor neuropático es otro de los síntomas en los que podría ayudar la astaxantina. En modelo con ratones con edema y dolor en patas, el tratamiento con astaxantina muestra actividad antiinflamatoria y disminuye el dolor.   Fuentes: Che, H.; Li, Q.; Zhang, T.; Wang, D.; Yang, L.; Xu, J.; Yanagita, T.; Xue, C.; Chang, Y.; Wang, Y. Effects of Astaxanthin and Docosahexaenoic-Acid-Acylated Astaxanthin on Alzheimer’s Disease in APP/PS1 Double-Transgenic Mice. J. Agric. Food Chem. 2018, 66, 4948–4957. Grimmig, B.; Daly, L.; Subbarayan, M.; Hudson, C.; Williamson, R.; Nash, K.; Bickford, P.C. Astaxanthin is neuroprotective in an aged mouse model of Parkinson’s disease. Oncotarget 2017, 9, 10388–10401 Xue, Y.; Qu, Z.; Fu, J.; Zhen, J.; Wang, W.; Cai, Y.; Wang, W. The protective effect of astaxanthin on learning and memory deficits and oxidative stress in a mouse model of repeated cerebral ischemia/reperfusion. Brain Res. Bull. 2017, 131, 221–228. Nai, Y.; Liu, H.; Bi, X.; Gao, H.; Ren, C. Protective effect of astaxanthin on acute cerebral infarction in rats. Hum. Exp. Toxicol. 2018, 37, 929–936. Chang MX, Xiong F. Astaxanthin and its Effects in Inflammatory Responses and Inflammation-Associated Diseases: Recent Advances and Future Directions. Molecules. 2020 Nov 16;25(22):5342.

Asociación entre Osteoartritis y exposición a estrógenos 16/04/2024 | 22 vistas

La Osteoartritis es una de las enfermedades articulares más comunes, afectando al 18% de las mujeres de 60 años. Aunque se puede desarrollar en cualquier articulación, comúnmente afecta las rodillas, cadera, mano, columna y pie. Dado que su presentación es muy común en mujeres de mediana edad, ha habido gran interés en la asociación de la exposición a estrógenos y el posible factor de riesgo para desarrollar osteoartritis, aunque, de forma controversial, los estrógenos podrían ser utilizados para tratar la osteoartritis. Algunos investigadores han resaltado la alta prevalencia de osteoartritis en mujeres con miomatosis uterina y sangrado disfuncional, o en la presencia de obesidad. Dado que estas condiciones se han asociado a niveles altos de estrógeno, se ha sugerido que la osteoartritis podría estar ligad también a estos altos niveles de estrógeno. Son varios estudios los que apoyan el rol de la deficiencia de estrógeno en la osteoartritis, incluyendo la de la articulación temporomandibular y rodilla. En modelos animales (que han incluido a ovejas, conejos y cuyos) con ooforectomía, se ha observado un daño al cartílago más extenso que en los no ooferectomizados. En una revisión sistemática realizada en 2008 en modelo animal, se reportó daño al cartílago de forma significativa en animales ooferectomizados. En estudios con humanos se ha reportado también una correlación entre los niveles de estrógeno y osteoartritis. En un metaanálisis se encontró que las mujeres tenían más tendencia a padecer osteoartritis de rodillas más severa que los hombres, especialmente posterior a la menopausia. El dolor de espalda baja es otra de las principales causas de discapacidad a nivel mundial y continúa incrementando en prevalencia. Se ha postulado que los cambios en los niveles de estrógenos también podrían contribuir para esta enfermedad. La deficiencia de estrógenos podría facilitar la degeneración a nivel del disco intervertebral. En un estudio realizado en modelo animal (ratas), con ooforectomía, se observó mayor degeneración a nivel histológico en disco intervertebral y menor densidad mineral ósea que en controles. Se ha postulado que la suplementación con estrógeno podría aliviar la degeneración del disco intervertebral. En estudios animales se ha observado la reducción de degeneración del disco intervertebral y alivio del dolor de espalda baja. Una de las explicaciones a nivel molecular es la capacidad de los estrógenos para reducir el estrés oxidativo y la autofagia en el tejido del núcleo pulposo, por lo tanto, se cree que la terapia hormonal en la menopausia podría mitigar o incluso prevenir la osteoartritis. En los estudios clínicos se ha observado que las mujeres con terapia hormonal han tenido menor prevalencia de osteoartritis a nivel espinal, especialmente después de un año de tratamiento. También ha estudios en los que se ven resultados controversiales. Por ejemplo, en un estudio prospectivo se observó incremento en el riesgo de dolor en espalda baja en mujeres postmenopáusicas con uso de estrógenos. En otro estudio aleatorizado de 1103 mujeres de 55 años en promedio en terapia hormonal, se observó también ligero incremento en la prevalencia de dolor de espalda baja, en comparación a las de grupo control. En otro estudio longitudinal observacional, no se observó una disminución considerable de osteoartritis de mano o rodilla en mujeres con tratamiento de estrógeno. Por lo tanto, aún se requieren de más investigaciones y ensayos clínicos que aclaren si realmente los estrógenos tienen efecto terapéutico en estas patologías y en su caso cuál sería el tratamiento hormonal de elección y en qué dosis, para aliviar la osteoartritis y el dolor de espalda baja. Fuentes: Dennison EM. Osteoarthritis: The importance of hormonal status in midlife women. Maturitas. 2022 Nov; 165:8-11. doi: 10.1016/j.maturitas.2022.07.002. Epub 2022 Jul 11. PMID: 35841775. Pang H, Chen S, Klyne DM, Harrich D, Ding W, Yang S, Han FY. Low back pain and osteoarthritis pain: a perspective of estrogen. Bone Res. 2023 Aug 4;11(1):42. doi: 10.1038/s41413-023-00280-x. PMID: 37542028; PMCID: PMC10403578. Gulati M, Dursun E, Vincent K, Watt FE. The influence of sex hormones on musculoskeletal pain and osteoarthritis. Lancet Rheumatol. 2023 Apr;5(4):e225-e238. doi: 10.1016/S2665-9913(23)00060-7. PMID: 38251525.

¿Cómo podemos valorar objetivamente los síntomas en la menopausia? 16/04/2024 | 22 vistas

Si bien la menopausia representa un evento fisiológico en la vida de una mujer y una “parte natural” del proceso de envejecimiento, las mujeres pueden experimentar síntomas que pueden volverse tanto problemáticos, especialmente los llamados síntomas vasomotores. Para muchas mujeres, los síntomas tienen un impacto negativo en su calidad de vida y es el principal motivo para acudir a la consulta. Por tanto, ayuda al clínico tener herramientas que de forma objetiva ayuden a establecer la severidad de los síntomas, así como a realizar un seguimiento de estos en caso de iniciar alguna terapia. Para ello existen los siguientes cuestionarios: Índice de Kupperman Desarrollado en 1952, contiene 11 ítems. Fue el primer cuestionario utilizado para cuantificar los síntomas menopáusicos. Combina la perspectiva de la paciente y la evaluación clínica. Dentro de los ítems están: síntomas vasomotores, parestesia, insomnio, nerviosismo, melancolía, vértigo, debilidad, artralgia, mialgia, cefalea, palpitaciones y actividad sexual. Cada síntoma cuenta de una escala de 4 puntos que varía del 0 (no síntoma), 1 punto (síntoma leve), 2 puntos (moderado) y 3 puntos (severo). El resultado final va de 0 a 33 puntos y divide al síndrome climatérico en: ninguno (0-5 puntos), leve (5-10 puntos), moderado (10-15 puntos) y severo (más de 15 puntos). En 1953 se modificó para tener un total de 37 puntos, dándole más puntos a los síntomas de parestesia, insomnio y nerviosismo. Aunque es una herramienta ampliamente usada, no ha sido correctamente validada. Escala de valuación de la menopausia (Menopause Rating Scale o MRS) Fue desarrollada en 1990 con el objetivo de medir la calidad de vida, la severidad de los síntomas, así como los cambios entre culturas y a través del tiempo, o antes/después de una terapia hormonal. Existe la versión II que es un cuestionario de auto llenado que abarca 11 síntomas: bochornos/sudoración, palpitaciones, problemas para dormir, estado depresivo, irritabilidad, ansiedad, cansancio físico o mental, problemas sexuales, problemas urinarios, resequedad vaginal, dolor articular y muscular. Cada síntoma se evalúa del 0 al 4 en la escala de Likert, siendo el total de 0 a 44 puntos. El puntaje total se puede dividir en 3 subcategorías: dominio psicológico, somato-vegetativo o urogenital. El cuestionario MRS II está validado como un cuestionario para evaluar los síntomas en la menopausia y está traducido a 25 idiomas hasta la fecha. Cuestionario de calidad de vida específico de la menopausia (MENQOL) Este cuestionario se desarrolló en 1996 y ha tenido modificaciones desde entonces. Evalúa 29 síntomas en un cuestionario de 30 ítems, incluyendo: bochornos, sudoración nocturna, sudoración, insatisfacción con la vida personal, ansiedad, memoria pobre, tener menos logros, sentirse deprimida, impaciencia, necesidad de estar sola, flatulencia, dolor muscular o articular, cansancio o fatiga, insomnio, dolor de cuello o cefalea, disminución en la fuerza física, menor rendimiento, falta de energía, piel seca, incremento de vello facial, ganancia de peso, sensación de hinchazón, dolor de espalda baja, aumento en frecuencia de orinar, incontinencia urinaria de esfuerzo, cambios en el deseo sexual, resequedad vaginal y evitar la intimidad. Es un cuestionario de auto llenado y se le pide a la paciente que ponga si ha presentado el síntoma durante los 30 días previos. Cada síntoma tiene un valor de 0 a 7 en la escala de Likert, y los resultados se dividen en: dominio vasomotor, psicosocial, físico y sexual. Es un cuestionario validado y ha sido traducido a 21 idiomas. Escala Climatérica Greene Desarrollado en 1998, es un cuestionario también de auto llenado y consiste de evaluar 21 síntomas, entre ellos: palpitaciones, sentirse nerviosa o tensa, dificultad para dormir, excitabilidad, ataque de ansiedad o pánico, dificultad para concentrarse, sentirse cansada, falta de energía, pérdida de interés en la mayoría de las cosas, sentirse triste o deprimido, irritabilidad, adormecimiento en alguna parte del cuerpo, cefalea, dolor muscular o articular, pérdida de sensación en manos o pies, dificultad para respirar, bochornos, sudoraciones diurnas o nocturnas y pérdida de interés en el sexo. Cada síntoma vale de 0 1 4 puntos en la escala de Likert. Divide el total de puntos en 4 dominios: psicológico, somático, vasomotor y disfunción sexual. También es una herramienta validada y disponible en 21 idiomas.   Fuente: Sourouni M, Zangger M, Honermann L, Foth D, Stute P. Assessment of the climacteric syndrome: a narrative review. Arch Gynecol Obstet. 2021 Oct;304(4):855-862. doi: 10.1007/s00404-021-06139-y. Epub 2021 Jul 6. PMID: 34231082.